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República de Turquía 2002

14 de julio, Estambul22 de julio, Éfeso 30 de julio, Ankara, Safranbolu
15 de julio, Estambul 23 de julio, Afrodisias, Pamukkale 31 de julio, Amasra
16 de julio, Estambul 24 de julio, Hierápolis, Yesilada 1 de agosto, Safranbolu, Estambul
17 de julio, Estambul, Bursa 25 de julio, Egirdir, Konya 2 de agosto, Estambul
18 de julio, Bursa 26 de julio, Konya, Aksaray, Güzelyurt 3 de agosto, Estambul
19 de julio, Dikili 27 de julio, Ihlara, Selime, Güzelyurt 4 de agosto, Estambul
20 de julio, Pérgamo, Çesme 28 de julio, Derinkuyu, Uçhisar
21 de julio, Selçuk 29 de julio, Ávanos, Ürgup

23 de julio, martes.

    Conducimos desde Selçuk hasta el yacimiento de Afrodisias, situado a menos de un kilómetro al oeste de Geyre, un pueblo de calles cuadriculadas de apenas mil habitantes que fue reubicado cuando se descubrieron las ruinas de Afrodisias, allá por 1957.
    El nombre de esta ciudad procede de la palabra griega Afrodita, diosa del amor. Se dice que hay dos Afroditas: Afrodita Urania, diosa del amor espiritual, y Afrodita Pandemos, diosa de la fertilidad, la fornicación y el goce. El caso es que la ciudad prosperó gracias a su famoso templo, importante lugar de peregrinación. Más tarde, los bizantinos lo convirtieron en casta iglesia cristiana.

Refrescándome con una manguera frente al grácil Tetrapilón de Afrodisias

    El estadio está muy bien conservado, de los mejores que he visto. Parece que se utilizó como polideportivo con los griegos y para juegos sangrientos con los romanos. El teatro griego también se mantiene muy bien, construido sobre una ladera en el siglo tercero antes de nuestra era; sirvió para la representación de comedias y tragedias y después, en época romana, fue reconstruido y utilizado sobre todo para luchas de gladiadores. Gracias a numerosas inscripciones en el propio teatro se sabe hasta el nombre del que pagó las obras, un tal Zoilo. Se ha calculado que cabían unos diez mil espectadores, lo que quiere decir que venía gente de otros lugares a ver los espectáculos porque Afrodisias nunca llegó a tener tantos habitantes. Se puede observar que el perfil de las gradas no es plano sino cóncavo; los expertos en sonido dicen que eso mejora la acústica del lugar. La gente más poderosa tenía también un sitio especial en medio del graderío, una especie de palco presidencial, se llamaba el pulvinar. En el suelo de las gradas se pueden observar unos dibujos con unas celdillas que se suponen que son juegos para ayudar a matar el tiempo a los espectadores, porque el entretenimiento en los teatros duraba todo el día. Los sillares del propio teatro dan mucha información sobre los acontecimientos de la ciudad porque en las piedras se recogían inscripciones de todo tipo, incluso cartas de los gobernadores y gente notable que se pensaba que era importante dar a conocer a la ciudadanía. La cantidad de este tipo de inscripciones es enorme en Afrodisias.
    La visita es interesante y agradable, ya que apenas hay gente, se ve que Afrodisias está fuera de los circuitos de grupos organizados. Es impresionante la cantidad de piedras y sarcófagos con grabados e imágenes humanas que parecen de gran valor artístico y sin embargo están aquí tirados como si no valieran nada.
    Después de comer, nos dirigimos hacia una de las más conocidas atracciones turísticas de Turquía: los depósitos calcáreos de Pamukkale, que significa "castillo de algodón".

Sandias por los suelos

    De camino nos topamos con un camión al que se le ha caído la carga de melones y sandías; es todo un espectáculo ver cientos de melones y sandías escachadas sobre la calzada.
    Llegamos a Pamukkale al atardecer, aún así pagamos la entrada porque es válida también para el día siguiente. Desde la distancia, el cerro parece cubierto de nieve, pero no, con este calor eso es impensable. Desde donde comienza lo blanco es obligatorio caminar descalzo, no solo para proteger la blanca superficie calcárea, también para no mojarte los zapatos porque cae una fina capa de agua constantemente. A la derecha de la cuesta observamos unas curiosas piscinas. Tengo entendido que muchas de ellas son artificiales; se hicieron antes de la declaración de este lugar como Patrimonio de la Humanidad, hasta se empezó a construir un hotel arriba y se asfaltó el camino que va a la cumbre.
    Arriba está la piscina de Cleopatra VIII, hija de Marco Antonio y la Cleopatra más famosa, la reina de Egipto. Se dice que venía aquí a tomar las aguas para rejuvenecer su piel. La piscina es bonita, el agua muy clara y en su interior contiene algunos trozos de columnas y piedras talladas probablemente utilizadas en algún edificio antiguo. A nosotros, este agua tan caliente y estancada no nos inspira confianza higiénica, así que pasamos del baño. Recorremos el lugar por encima de los canales de agua cubiertos con losas.
    Buscamos alojamiento en el pueblo de Pamukkale y nos quedamos en el hotel Koray.

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