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Bandera

Reino de Tailandia 1999

28 de marzo, Bangkok 4 de abril, Mae Hong Son
29 de marzo, Bangkok 5 de abril, Phuket, Patong
30 de marzo, Bangkok 6 de abril, Phuket
31 de marzo, Bangkok 7 de abril, Phuket
1 de abril, Chiang Rai 8 de abril, Phuket
2 de abril, Tribu Karen,Chiang Rai 9 de abril, Phi-Phi
3 de abril, Mae Hong Son 10 de abril, Bangkok

5 de abril, lunes

    Aterrizamos de noche en Phuket y llueve a jarros. Jennifer, nuestra guía local, nos recibe en el aeropuerto. Habla muy bien español. Nos sugiere algunas actividades para los próximos días. ¿Y para hoy, qué? Si nos damos prisa aún podemos asistir a un cabaré de ladyboys. Pues allá vamos. Dejamos el equipaje en el hotel, el Karon Royal Wing, y en diez minutos nos recogen con una buseta para asistir al espectáculo. Sigue lloviendo. Algún travesti se deja ver en la calle con ropa de trabajo, muy escasa, por cierto. Desde media distancia dan el pego, es fácil confundirlos con una mujer; de cerca, los quilos de maquillaje les delatan.
    El espectáculo es de poco nivel, la música es enlatada y los bailarines se limitan a mover los labios y a intentar sincronizar sus movimientos con los demás, cosa que solo unos pocos consiguen. Sus miradas son divertidas, inmensamente provocadoras y desvergonzadas. A la salida, los ladyboys nos esperan en la puerta para sacarse fotografías con los turistas y ganarse unos baths extra.

La calle Bangla, centro de la vida nocturna de Pa Tong

    Al volver, la buseta nos deja en Pa Tong, en la calle Bangla, donde se desarrolla la movida nocturna. Las calles están repletas de turistas y de anuncios de neón, a veces no es fácil andar por las aceras de tanta gente que hay. Está claro que es el paraíso de la prostitución. Hay infinidad de chicas aparentemente muy jóvenes en la calle, se concentran en los lugares más iluminados, de pie, en actitud de espera. Su forma de vestir no es demasiado llamativa, incluso tienen cierto buen estilo, sencillo y elegante. Algunas se retocan el maquillaje de las mejillas ante un espejo de bolsillo. Enseguida sonrien cuando algún turista se acerca a ellas. ¿El precio del servicio? Si andan escasas de inglés utilizan los dedos de las manos para expresarlo o directamente muestran un papel con un listado de tarifas. Hay mucha oferta, así que los clientes regatean, y mucho, ponen cara de susto por los precios y ofertan uno menor, entonces es la chica la que niega con la cabeza. Y así hasta que llegan a un acuerdo, o no. Más adelante, una zona de bares con chicas bailando en tarimas elevadas está a reventar. ¡Ah, pero no son chicas! Son las kathoey, el llamado tercer sexo o ladyboys o travestis o transexuales, chicos con apariencia de mujeres. ¡Y qué mujeres! ¡Son guapísimas!
    El budismo ve la desaparición del deseo como la base para conseguir el fin del sufrimiento y lograr la salvación, así que creen que las kathoeys son "así" porque en su vida anterior fue unos viciosos, pero en esta vida tienen la oportunidad de "enmendarse", por esa razón, los tailandeses son tolerantes con ellas, se podría decir que las kathoey están moderadamente integrados en la sociedad. De hecho, se dice que Buda jamás pusó cortapisas a la homosexualidad, como se comprueba en el Canon Pali. En las antiguas escrituras budistas y en concreto en el Vinaya, código disciplinario de los monjes, se describen cuatro sexos o géneros: hombres, mujeres y los llamados ubhatobyanjanaka y pandaka, es decir, hermafroditas y homosexuales, ambos conocidos como kathoeys. Hoy en día, hay budistas que cuestionan las uniones homosexuales, en parte, porque están influenciados por Occidente.
    El marisco es una de las especialidades de los restaurantes de Patong, siempre vivito y coleando, a la vista del cliente y a precios asequibles. Todos los restaurantes tienen la cocina al aire libre y algunos cocineros parecen malabaristas con las sartenes. Hoy nos decidimos por unos langostinos tamaño rey. El marisco entra de maravilla, a falta de un chacolí bien fresquito, nos conformamos con una cerveza Singha.

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