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República de Panamá 2018

19 de marzo, ciudad de Panamá 28 de marzo, Boquete
20 de marzo, ciudad de Panamá, el Canal 29 de marzo, Boquete
21 de marzo, ciudad de Panamá, Soberanía 30 de marzo, Boquete, Almirante, Bocas del Toro, Carenero
22 de marzo, ciudad de Panamá, El Valle de Antón 31 de marzo, Carenero, Bocas del Toro
23 de marzo, El Valle de Antón 1 de abril, Bocas del Toro
24 de marzo, El Valle de Antón 2 de abril, Santiago
25 de marzo, El Valle de Antón, Santa Fe 3 de abril, ciudad de Panamá
26 de marzo, Santa Fe 4 de abril, ciudad de Panamá
27 de marzo, Boquete Datos económicos del viaje

24 de marzo, sábado

    Se ve que al ser sábado el hotel recibe más clientes y el desayuno es más variado que en días anteriores: huevos revueltos, carne guisada con pimientos, patatas y salchichas blancas, galletas extra, sandía...
Mariposa buho
    Esta mañana visitamos el mariposario. La visita es guiada, una joven de rasgos asiáticos, o indígenas, lo mismo da, se ocupa de nosotros. Una doble cortina de plástico nos da acceso al recinto, no muy grande. "Las mariposas son lepidópteros, del griego pteron, que significa ala y lepis, escama, porque sus alas están formadas por escamas de quitina. Cuentan con más de ciento sesenta mil especies diferentes, el segundo orden animal con más especies del mundo, después de los escarabajos. Su longevidad media oscila entre dos y cuatro semanas. Vivir nueve meses, como la mariposa monarca, es excepcional; esa es del norte de América, aquí tenemos la cebra, que también vive mucho, de tres a seis meses. Casi todas se alimentan de néctar de las flores que liban con una pajita bien sofisticada, la trompa.
    Parecen frágiles pero llevan evolucionando trescientos millones de años y han desarrollado múltiples métodos para sobrevivir, como comer hojas de arbustos tóxicos cuando están en la fase larvaria, mimetizarse con las ramas de la planta hospedera, agruparse para parecer un animal más grande. Otras se alimentan solo por la noche, para que sus depredadores no las vean. La Hercalides cresphontes o cometa gigante se disfraza de excremento de ave y además, su cabeza parece la de una serpiente, hasta simula la lengua de la serpiente proyectando un diente, y por si fuera poco, emite un olor desagradable para ahuyentar a los depredadores. En la fase de pupa se mimetizan como hojas o con ramas rotas. Algunas mariposas, como la cola de golondrina, muestran diapausa, es decir, pueden retrasar la eclosión de la pupa hasta un año o más si las condiciones no son las idóneas. Otras mariposas se defienden con mal sabor, como las monarcas; saben muy mal porque las orugas comen algodoncillo. La virrey, sin embargo, sabe estupendamente, pero se parece tanto a la monarca que las aves no atreven.
   —¿Cuáles son los depredadores de las mariposas?
   —Tienen muchos: las avispas, los pájaros, las ranas y sapos, las arañas, los lagartos, los reptiles, las libélulas, los monos y... el hombre. Sí, es cierto, en restaurantes de México, África y el sudeste asiático, ciertas mariposas se consideran un manjar.
—Pero, ¿no quedamos en que son tóxicas?
—Muchas son tóxicas, pero la mayoría basan su defensa en disuadir a los posibles depredadores antes que en envenenarlos, disuadiendo viven, envenenando mueren.
    Hay dieciocho variedades de morfo azul, aquí solo tenemos una. La morfo azul deja huevos en la uña de gato. Las mariposas son muy especiales, solo ponen los huevos en una planta hospedera determinada, e igualmente se alimentan de una sola especie de planta y ninguna otra, de tal manera que cuando desaparece esa planta, por la razón que sea, desaparecen también las mariposas. Alguna orugas carecen de boca, viven de las reservas de su fase de oruga. Cada especie pone los huevos en un tipo específico de hoja. Por casualidad, muevo un pequeño trozo de madera del suelo y aparece un escorpión diminuto. La guía dice que escorpiones hay muchos, pero solo se dejan ver los pequeños, a los grandes es muy difícil verlos.
    Ahora nos vamos derechos al Centro de Producción de Orquídeas APROVACA, acrónimo de Asociación de Productores de Orquídeas de El Valle y Cabuya. Este proyecto lo inició en 2001 el botánico Koichiro Akechi, ayudado por la embajada de Japón en Panamá, Su objetivo es conservar las especies nativas de orquídeas en peligro de extinción. La tala de árboles —la mayoría de las orquídeas crecen en los árboles— y los furtivos que recogen orquídeas del bosque para venderlas a los turistas son los mayores peligros a los que se enfrentan.
    Tras pagar la entrada, pasamos a un amplio jardín que desprende un aroma muy agradable. Las orquídeas están por todas partes, a todas las alturas; algunas identificadas con sus nombres científicos. Unas florecen solitarias y otras en racimos, como en cascada. Unas son grandes, otras diminutas, casi microscópicas. Chris, una americana que ayuda en centro, se ocupa de nosotros y de una pareja de colombianos muy jóvenes que acaban de llegar con su guía y magníficas cámaras al cuello.

Orquidiario de El Valle

   —La gente del pueblo ya nos conoce— dice Chris— y nos avisa cuando se tala algún árbol o cuando vienen los capitalinos y hacen limpieza en el jardín del chalet, también nos llaman para recogerlas. Solo recolectamos las que están en peligro de extinción, luego las mantenemos en el centro y a principios de junio, las llevamos a las zonas más altas de los cerros que rodean El Valle, donde creemos que los furtivos no las encontrarán. Miren, esa trepadora es la orquídea Vanilla pompona, originaria de México. ¿Sabían que la vainilla es el fruto de una orquídea? El nombre de vainilla se lo dieron los españoles, es simplemente el diminutivo de vaina. Esta otra es la flor del Espíritu Santo, que es la flor nacional de Panamá. Y esa la Góngora tricolor, muy cotizada.
    —¿Qué les recuerda la forma de estas orquídeas? —nos pregunta Chris mientras sostiene una flor en la palma de su mano—, está claro, parecen arañas ¿verdad? Se llaman Brassia; engaña a las avispas de las arañas porque estas avispas tienen la cruel costumbre de inyectar sus huevos en el abdomen de las arañas para que sus larvas tengan alimento vivo cuando eclosionen. Imaginen que alguien te come por dentro. Y le llaman madre naturaleza... una madrastra de la peor especie es lo que es. Pues las avispas, al intentar clavarles el aguijón se llevan los granos de polen que producen las orquídeas, así, cuando van a “picar” a otra orquídea transfieren la polinia.
    Seguimos paseando por los senderos y Chris se para cuando le interesa mostrarnos alguna orquídea especial: "A esta otra la llaman orquídea de Semana Santa porque se abre en esta época".
   —¿No venden ninguna orquídea en el centro?— Pregunta mi mujer, que le encantan las orquideas.
   —No, pero vendemos postales de orquídeas hechas a mano, cuadros de orquídeas, libros sobre orquídeas y plantas medicinales como el Aloe vera.
    Al salir nos llama la atención varios árboles con un fruto del tamaño de un balón de fútbol, es el calabazo y el totumo o taparo; el fruto del totumo se utiliza como comida para los caballos y como recipiente para líquidos o como tiesto.
    Como nos gusta la pasta, elegimos L'Italiano para comer. Mi mujer pide tallarines que no tengan queso, que no le va, manías. Yo también tallarines, a la carbonara. Muchas veces pedimos lo mismo o parecido para acortar los tiempos en cocina. Cuando viene el plato ya lo creo que tiene queso y además nata, y no está al dente sino pasada, así que... ¡puag!, no hemos acertado. En Estados Unidos, la carta de cualquier restaurante lista todos y cada uno de los ingredientes, algo muy práctico para los que sufren alergias o simplemente manías. Esto debe ser complicadísimo de hacer porque no conozco otro país que haga lo mismo. Un perro nos acompaña durante la comida hasta que ve que no le hacemos caso y entonces se tumba a nuestro lado dándonos la espalda, aunque vuelve la cabeza de vez en cuando y nos mira con ojos lánguidos.
    Alguien ha dejado el todo terreno justo en la entrada del restaurante y apenas deja paso para salir andando. Luego comprobaremos que uno de los ocupantes del auto tiene una minusvalía, pero podrían retirarlo después de bajarse, ¿no?
    El viento ya casi ha parado y ha quedado una tarde idílica, de temperatura muy agradable, aunque el cielo sigue blanco y gris y de vez en cuando caen unas gotas esporádicas. Nos acercamos hasta los petroglifos de la Piedra Pintada y seguimos el sendero hacia arriba, a ver dónde nos lleva. El camino está embarrado y traza paralelo a una pequeña escorrentía culebrera. Vemos varios chorritos. A la vuelta pasamos cerca de unas casas aisladas, de vez en cuando aparecen carteles de "Duros 0,25" Estoy intrigado, ¿qué serán los duros? Vamos a averiguarlo, tocamos en la cancela de una de las casas, completamente rodeada de flores, arbustos, árboles... Me imagino la cantidad de animales que se meterán en casa al vivir rodeados de semejante vegetación. Cuántas culebras, ratones, lagartos, lirones, tarántulas, escorpiones, se habrán encontrado debajo de la cama o en el lavabo. Como no sale nadie, entramos nosotros, no hay perro. Un señor flaco deja de faenar en los jardines y se acerca con amplia sonrisa. Le compro un duro para mí; mi mujer, siempre más prudente, no se atreve. Por fin sabemos lo que es un duro: un polo, o sea, agua con jugo congelado. Sin palo. O sea, que te pringas la mano.

Parroquia San José, El Valle de Antón

    Luego nos acercamos hasta el centro de El Valle. Mira qué bien, cuanto sitio para aparcar en el lateral de la iglesia. No se nos había ocurrido que hoy es sábado y que en este país mucha gente cree en supersticiones religiosas, así que acuden en masa a rendir homenaje a sus dioses. O sea, que cuando regresamos a recoger nuestro coche lo encontramos cercado por completo por los coches de los asistentes a la misa de las cinco y media. No nos atrevemos a interrumpir la ceremonia, así que esperamos. Nos llama la atención la calidad de los autos: Lexus LX, Porsche Cayenne, Acura MDX, Mercedes GLS, BMW X5, Ford F, boogies y otros menos exclusivos pero todos buenos autos. Y qué curioso, todos los feligreses son blanquitos, con rasgos que indican ascendencia europea y entrados en años. Ni uno moreno. Los blanquitos no se mezclan con los morenos, ni tan siquiera entre ellos porque vemos que guardan las distancias, y a la salida, ni un corro para comentar la homilía, derechos al coche y en cinco minutos han desaparecido todos. Nuestro coche al fin liberado.
    Cenamos otra vez en La Casa de Lourdes, aunque esta vez hay mucha más gente, capitalinos de Chevrolet Camaro.

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