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Malasia 2013

24 de marzo, Kuala Lumpur 31 de marzo, Kota Bharu
25 de marzo, Kuala Lumpur1 de abril, islas Perhentian
26 de marzo, Kuala Lumpur2 de abril, islas Perhentian
27 de marzo, Batu, Cameron, Brinchang3 de abril, Kuala Terengganu
28 de marzo, Cameron4 de abril, Kuantan
29 de marzo, Kuala Kangsar, Penang5 de abril, Malaca
30 de marzo, Penang6 de abril, Malaca
Datos económicos del viaje
6 de abril, sábado

    Quizá sea por la proximidad al mar; el caso es que corre una deliciosa brisa que nos hace olvidar el agobiante calor habitual. ¡Bendita sea Malaca! El hotel Hatten está tan bien situado que se puede ir andando hasta la zona colonial, muy concurrida por turistas japoneses y grupos de escolares. Hoy tenemos mucho que ver y poco tiempo porque esta tarde tomamos el avión de vuelta hacia España.
    Empecemos con una breve introducción sobre Malaca: El sultán Parameswara (1344-1414), también llamado Iskandar Shah (el Shah Alejandro), reinaba en Singapura pero tenía innumerables enemigos. En una ocasión acusó a una de sus concubinas de adulterio y como castigo, la desnudó públicamente. El padre de la chica era uno de sus oficiales y vengó semejante humillación apoyando a Wikramawardhana, rey de Majapahit (actual Indonesia) en la invasión de Singapura en 1398. Parameswara huyó y se refugió en un pueblo de pescadores en la desembocadura del río Bertam (anterior nombre del río Malaca) convirtiéndolo en pocos años en un puerto comercial muy importante en la región.

La puerta de Santiago, único vestigio del fuerte portugués "La Famosa"

    En 1509 llegaron los portugueses con intenciones aviesas: eliminar la competencia musulmana que suministraba especias a los mercaderes venecianos y hacerse con su monopolio. Dos años más tarde, Alfonso de Albuquerque ya había conquistado Malaca. Al año siguiente comenzaron la construcción de un fuerte al que llamaron "La Famosa" para defenderse de los frecuentes ataques de los musulmanes. El fuerte se mantuvo inexpugnable hasta 1641, fecha en que los holandeses tomaron el relevo. La fortaleza cambió de manos a principios del siglo XIX: los holandeses se lo cedieron a los británicos para que no cayera en manos de Napoleón, ya que se proponía invadir los Países Bajos. En 1795, los ingleses decidieron destruirlo por temor a que fuera utilizado contra ellos cuando Malaca se devolviera a los holandeses. En 1806, Sir Stamford Raffles, fundador de la moderna Singapur y un apasionado de la historia, consiguió salvar la puerta de Santiago, donde todavía se puede ver el escudo de la Compañía Holandesa de las Indias orientales.
    Subimos hasta la colina donde Duato Coelho, un capitán católico portugués, mando construir en 1521 la capilla de Nuestra Señora
Fotos de boda sobre las ruinas de la antigua capilla de
Nuestra Señora
de la Colina
para dar gracias a la Virgen por salvarle de los ataques enemigos mientras navegaba por el mar de China. Aquí estuvo enterrado durante nueve meses el navarro y misionero jesuita San Francisco Javier (1505-1552) antes de encontrar descanso eterno en Goa. En la que fue la tumba de San Francisco Javier se puede ver el monograma IHS, adoptado como sello por la Compañía de Jesús. IHS se interpreta como Iesus Hominum Salvator o "Jesús, salvador de los hombres", aunque en su origen era la abreviatura en griego de "Jesús". La iglesia fue posteriormente bautizada por los protestantes holandeses con el nombre de San Pablo y se abandonó cuando los holandeses construyeron la iglesia de Cristo en 1753. Ahora solo quedan las paredes y unas enormes lápidas que dan fe de que muchos personajes ilustres holandeses y portugueses fueron enterrados aquí. Como vemos, las ruinas tienen el suficiente encanto para servir como escenario a las fotos de boda.
    En la Town Square se encuentra el antiguo ayuntamiento holandés, la iglesia de Cristo y una fuente en recuerdo de la reina Victoria, construida en 1094, tres años después de su muerte. Esta plaza es, a juzgar por el número de turistas haciéndose fotos, el lugar más fotogénico y emblemático de Malaca. Parte de su popularidad quizá se deba a cuestiones prácticas: la brisa esparce las gotas de agua de la fuente y nos reconforta a todos con su frescor.

Los extravagantes ciclotaxis de Malaca

    La iglesia de Cristo se construyó por orden de los holandeses en 1753, para celebrar el centenario de la ocupación de Malaca. Dentro de la iglesia llama la atención el amplio espacio dedicado al negocio de la venta de recuerdos, postales y libros religiosos. Originalmente su color era blanco, pero en 1911 se decidió pintarla de rojo. Según vemos en el horario de misas, los domingos se celebran cuatro misas: en inglés, mandarín, malayo y tamil. De esta plaza salen los coloridos, extravagantes y ruidosos ciclotaxis que los locales llaman "beca". El precio es fijo, ya lo pone en un cartel: una hora por cuarenta ringgits, o sea, diez euros.
    En el poco tiempo que hemos paseado por el barrio chino nos hemos topado con dos entierros. En el primero, transportaban el féretro en una furgoneta con una gran fotografía del finado en el morro del vehículo. Todos los asistentes llevaban unas camisetas blancas con la leyenda: "The Lord of the Hash. A running club with a drinking problem". Yo creía que era un club de alcohólicos, pero no, un señor nos explica que el fallecido fue arrollado por un coche mientras circulaba en bicicleta. Era miembro del club "Malacca Hash House Harriers". ¿Y de qué va el club?, se diría que lo de correr y beber no casan bien. El señor lo aclara: "En 1938, un pequeño grupo de oficiales británicos y expatriados fundaron en Kuala Lumpur el club "The Hash House Harriers", se dedicaban a hacer peculiares caminatas colectivas por el campo. El recorrido solo era conocido por "la liebre", que iba dejando pistas para que los demás le siguieran. Al final de la carrera se celebraba una fiesta empapada en alcohol, con cervezas, mayormente. El objetivo no era otro que pasarlo bien y relacionarse socialmente. Tras el paréntesis de la segunda guerra mundial, este tipo de clubes proliferaron no solo en Malasia, por todo el mundo".
    El segundo funeral que vemos en la calle también es de chinos. Llevan el féretro dentro de un monovolumen
Funeral chino en Malaca
con el portón trasero abierto y dos hombres tocan el féretro con el brazo izquierdo extendido. En la mano derecha portan un palo con flecos blancos; van vestidos con una camiseta blanca y pantalones negros y un curioso pañuelo en la cabeza. Inmediatamente les siguen dos mujeres de la misma guisa y una niña con un pantalón azul. Es curiosos que todos ellos lleven una especie de cubierta para el calzado de color blanco. Mucha más gente forma el cortejo, pero estos visten de diario, muy informales. Dependiendo de sus preferencias personales, a los chinos se les quema o bien se les entierra. Al fallecido se le guarda duelo de cincuenta a cien días. Los parientes suelen llevar una banda en los brazos en señal de duelo, en el brazo izquierdo si el fallecido era hombre y en el derecho si era una mujer.
    Jamás hubiera pensado que lo pies vendados de las mujeres chinas fueran tan pequeños. En las baldas de la zapatería Wah Aik se muestran réplicas de los diminutos zapatos que calzaban estas mujeres. ¡Apenas miden diez centímetros! No se sabe exactamente cuándo empezó esta costumbre pero se cree que fue en la China imperial del siglo X. Tuvo su origen en la corte del emperador y se extendió rápidamente hasta las clases más bajas.
Zapatos para pies vendados
La costumbre arraigó tanto en la cultura china que todas los padres exigían para sus hijos chicas con pies vendados. En el siglo XX, el gobierno comunista chino lo prohibió por razones prácticas: las mujeres no podían trabajar en los campos ni realizar cualquier otra actividad productiva. A pesar de la prohibición, se siguió practicando en las zonas rurales ante el temor de que las hijas no encontraran marido si tenían pies "normales". Todavía, hoy en día, quedan mujeres de pies diminutos en algunas provincias de China. En realidad, el erotismo no estaba en los pies —poco erotismo quedaba en unos pies deformados, convertidos en pezuñas—, sino en conseguir una manera de andar elegante y sensual. Lo más asombroso es que esta práctica, que hoy nos parece una monstruosidad y que estuvo asociada a un sufrimiento considerable, arraigara en la mentalidad de millones de personas durante más de diez siglos.
    Una lástima que nos marchemos sin ver al animado mercado nocturno de la calle Yonker, se habla muy bien de los puestos callejeros de comida nonya.
    A la una regresamos al hotel para hacer las maletas, las dejamos en la consigna y subimos a la piscina para pasar el tiempo hasta las tres, hora en que salimos hacia el aeropuerto. Aunque la distancia entre Malaka y el aeropuerto Sepang de Kuala Lumpur es de tan solo cien kilómetros, hemos tardado casi dos horas en llegar, sobre todo, por el intenso tráfico al salir de Malaca. Los últimos veinte minutos han sido muy complicados porque ha caído una tromba de agua fortísima y la visibilidad era muy limitada. La peor tormenta de nuestra estancia en Malasia, sin duda. Los chicos de la agencia de alquiler de coches no parecían tener mucho trabajo, los hemos pillado jugando al fútbol entre los coches.
    Temperatura máxima y mínima de hoy: 33 y 25º C. Humedad: 82%.

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