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Guadalupe 2019

3 de diciembre, Sainte-Anne 11 de diciembre, Zoo Parc des Mamelles
4 de diciembre, Sainte-Anne, Saint-François 12 de diciembre, Basse-Terre
5 de diciembre, Pointe-à-Pitre 13 de diciembre, Bouillante
6 de diciembre, Bois Jolan 14 de diciembre, Chutes de Carbet, Roches Gravées
7 de diciembre, Le Moule, Saint-François 15 de diciembre, Grande Anse, Malendure
8 de diciembre, La Porte d'Enfer, Anse Bertrand, Petit-Canal 16 de diciembre, Bouillante
9 de diciembre, Museo Edgar Clerc, Morne-à-l'Eau Datos económicos
10 de diciembre, Deshaies

5 de diciembre, jueves

    A pesar de que nuestra guía asegura que Pointe-à-Pitre, no vale gran cosa, vamos a visitarla para comprobarlo por nosotros mismos. Aparcamos en los jardines aledaños a la Plaza de la Victoria, en pleno centro. Aunque hay parquímetro —horodateur, en francés—, no vemos que ningún coche tenga papel, así que preguntamos a un señor si hay que pagar y nos dice que aquí nadie saca papela, que estemos tranquilos, que nunca ponen multas. ¡Qué maravilla! ¡Esto es Jauja! Además, el señor es tan amable que nos da todo tipo de explicaciones: por dónde debemos comenzar la visita a la ciudad, qué debemos ver y hasta por qué calle volveremos a nuestro coche. Más no se puede pedir. La verdad es que nos ha sorprendido lo amable que es la gente —salvo los pescaderos—, y sobre todo los conductores; no he visto gente más civilizada al volante en ningún otro lugar: siempre te facilitan el cambio de carril, la incorporación a la carretera, respetan los pasos de peatones escrupulosamente y son tan tranquilos al volante que rara vez te adelantan. ¿Y lo del bonjour? Bonjour por aquí, bonjour por allá. A todas horas con el bonjour. Bueno, menos cuando llega el bonsoir.
    Justo al lado tenemos el puerto, así que allí vamos. Tres puestos de pescado y nadie comprando. Demasiado pescado para tan pocos clientes. Al otro lado, el mercado de la Darse, con frutas, verduras, especias y, por supuesto, centenares de botellas de planteur, un cóctel muy popular compuesto de ron y jugo de frutas. Continuamos por la calle peatonal Saint John Perse, en el cruce con la rue de Nozieres hay una escultura de un tipo tocando un tambor. ¿Quién será? La placa del costado lo aclara: se trata de Marcel Lollia alias Vélo (1931-1984), un maestro percusionista. La estatua es un homenaje a su memoria de sus discípulos y del movimiento cultural Akiyo. Vélo contribuyó, entre 1960 y 1970, al renacimiento de un género folclórico que estaba olvidado: el "gwo-ka". Ahora esta música es fácil escucharla por todas partes y se caracteriza por un canto intermitente acompañado por el ritmo de tambores. El gwo-ka fue el primer medio de expresión y de comunicación de los esclavos antillanos del siglo XVIII. Se trata de un tambor fabricado a partir de los toneles utilizados para transportar los salazones. La palabra gwo-ka viene de "gros-quart". Ese sonido acompañó todos los actos importantes de la vida cotidiana de los esclavos

Puestos en el Mercado de las Especias

    Llegamos a la que es probablemente la imagen más conocida de Pointe-à-Pitre, el Mercado de las Especias. Es un mercado orientado a los turistas y nos decepciona mucho porque en todos los puestos venden básicamente lo mismo: especias y miles de botellas de planteur. Al vender lo mismo, la competencia es feroz, así que los tenderos tratan de aprovechar su oportunidad en cuanto pasas por su puesto y casi te asaltan para que les compres; llega a ser desagradable, no te permiten pasear con tranquilidad, solo con mirar cualquier mercancía ya te la quieren vender. Y agobia. No me extraña que apenas haya clientes.
    De repente, un griterío; es una manifestación muy numerosa de gente quejándose sobre la nueva ley de pensiones. He aquí lo que dice uno de los panfletos que reparten:

¡Todos en huelga el 5 de dicembre!

    ¡Nos interesa a todos! Debemos defender nuestro derecho a la vida. Para eso, tenemos que ser activos, defendernos, y si es preciso, contraatacar. El Gobierno quiere cambiar la ley para bajar las pensiones y también que trabajemos más tiempo para recibir la prestación completa. A muchos camaradas les han despedido o están el riesgo de ser despedidos; ocurre en todos los sectores: guarderías, bancos, en Hydrogec, en Nofrag, en Diesel Export, en el periódico France-Antilles, en las Aguas... La lista es interminable. Todas estas empresas han recibido ayudas de todo tipo: exoneración de cargas fiscales y sociales, créditos para crear y mantener el empleo... Sin embargo, siguen despidiendo. Ahora, en la función pública (hospitales estatales y territoriales) y en el sector privado. Las pensiones de jubilación ya no se calcularán según el sueldo de los seis últimos meses o según los veinticinco mejores años sino sobre toda la vida laboral. En definitiva, tendremos que trabajar más para jubilarnos con las prestación completa.

¡Eso no lo vamos a pagar nosotros!
Reunión a las 7:00 en Bergevin.
Todos a las 8:00 delante del ayuntamiento de Pointe-à-Pitre

Manifestación por las pensiones

    En febrero de este año el presidente Macron tuvo el valor de acusar a los funcionarios públicos de los territorios de ultramar de ser los responsables del elevado coste de vida en dichos territorios. Los funcionarios públicos de Guadalupe, Guyana y Martinica reciben un 40% más de sueldo bruto que los funcionarios del hexágono debido a la diferencia en coste de la vida. Los de Reunión, un 54% más. Según él, sus elevados sueldos son los responsables del alza de los precios y se ha propuesto reducir poco a poco este plus en un plazo de diez años. También arremetió contra los monopolios y oligopolios que operan en los territorios de ultramar que hacen, por ejemplo, que el mismo automóvil se venda a un precio mucho más caro en estas islas que en la Francia continental.
    Comemos un menú del día en el restaurante libanés Fairouz en el diecisiete de la calle Jean Jaurés. En una librería compramos la guía Le Routard de Guadalupe.
    Nos vamos a visitar el centro Memorial ACTe o Museo Cultural del Comercio de Esclavos, un edifico enorme inaugurado en 2015. También incluye la exposición temporal "El modelo negro: desde Géricault a Picasso". La tarifa normal son quince euros, yo pido reducción por ser parado y me dicen que estamos de suerte, durante todo el mes de diciembre la tarifa será de cinco euros. No se puede entrar con bolsos, bandoleras, cámaras de ningún tipo. Todo hay que dejarlo en las taquillas. Y está prohibido realizar fotografías con flash y sin flash. ¡Cómo si guardaran algún tesoro! El precio incluye una audioguía de esas que se van activando según cambias de sala. El aire acondicionado está demasiado fuerte y mejor hubiera sido entrar con algo más que una camiseta. El interior nos decepciona mucho, poco más que unos paneles y videos con explicaciones bastante conocidas sobre la historia de la esclavitud. Es lo que llaman ahora "museo interactivo".
    En los resecos jardines exteriores del museo nos ha llamado la atención unas orugas como de quince centímetros muy coloridas. Son las orugas glotonas de la polilla la esfinge de Tetrio (Pseudosphinx tetrio). Están dejando los arbusto sin una sola hoja, de hecho, parece que suelen comer en solo un día el doble de su peso.
    De vuelta hacia nuestro alojamiento en Sainte Anne, intentamos pasar por Le Gosier. Nos encontramos el pueblo en obras, han cortado carreteras y se hace muy difícil la conducción porque es un pueblo lleno de cuestas y calles estrechas. No conseguimos aparcar con facilidad, nos ha parecido un pueblo muy complicado, además se hace de noche, así que nos marchamos. Cuando llegamos a Sainte-Anne vamos derechos hacia el estadio municipal de fútbol. En sus aledaños se celebra cada jueves, de cinco a ocho, el mercado nocturno. El primer puesto ya tiene cola para comprar tartas. No habrá más de veinte puestos pero casi todos están muy solicitados, sobre todo, los que venden comida casera o "fait maison", como ellos dicen. Tartas, pollo tiki-tiki, helados artesanales, accras de Morue (buñuelos de bacalao), boudin rouge, budín de coco, colombo de pollo, feuilleté de viande o de coco, arroz al limón, pastel a la pimienta, samosas... Compramos comida para cenar, para un regimiento, es lo que tiene el visitar un mercado de comida con hambre.

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