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Guadalupe 2019

3 de diciembre, Sainte-Anne 11 de diciembre, Zoo Parc des Mamelles
4 de diciembre, Sainte-Anne, Saint-François 12 de diciembre, Basse-Terre
5 de diciembre, Pointe-à-Pitre 13 de diciembre, Bouillante
6 de diciembre, Bois Jolan 14 de diciembre, Chutes de Carbet, Roches Gravées
7 de diciembre, Le Moule, Saint-François 15 de diciembre, Grande Anse, Malendure
8 de diciembre, La Porte d'Enfer, Anse Bertrand, Petit-Canal 16 de diciembre, Bouillante
9 de diciembre, Museo Edgar Clerc, Morne-à-l'Eau Datos económicos
10 de diciembre, Deshaies

15 de diciembre, domingo

    ¡Qué penita! Hoy es la antesala de nuestro adiós. Ha llovido mucho esta noche, con unas ráfagas de viento tremendas. ¿Cómo será cuando azotan los huracanes? Afortunadamente el güifi funciona muy bien en Chez Yanou y nos hemos visto una película entera en el iPad, Antes y después de Liam Neeson y Meryl Streep. En cuanto el cielo se ha despejado un poco, hemos decidido irnos hasta Grande Anse, la que dicen es la mejor playa de Basee Terre, al norte de Deshaies. Arena dorada, palmeras y aguas azul celeste. Lo que las guías no cuentan es que el mar bate de lo lindo, es de aguas peligrosas y muy profunda. Esas palmeras de la foto han salido mil veces en la serie de televisión franco-británica Crimen en el paraíso. Curiosamente

Playa de Grand Anse

   A las once, cuando hemos llegado, apenas había treinta personas pero luego ha venido gente a punta pala y curiosamente, siempre pasa, el noventa y nueve por ciento somos blancos. Dos mujeres policías de coleta rubia patrullan la playa a caballo y justo nos habíamos puesto en la trayectoria por donde han entrado a la playa. Nos hemos tenido que retirar.
    En casi todas las playas de Guadalupe hay chicas que venden trajes de baño y pareos. En cuanto Arantza la ha visto, allá se va, como atraída por un imán. Al de pocos minutos viene con una especie de túnica muy colorida, por treinta euros, una ganga total porque es del año pasado y entonces costaba ciento treinta. Las nubes blancas corre muy deprisa por el cielo.
    Para la una ya llegan los efluvios de los restaurantes de parrilladas y la gente abandona poco a poco la playa para distribuirse por los restaurantes cercanos o se van a su apartamento si les pilla cerca.

Cardúmenes de lisas desde la terraza de La Savane.

   Como fuera de nuestro alojamiento no podemos conectarnos a Internet, es carísimo, hemos repasado los restaurantes en Tripadvisor antes de salir y el elegido ha sido La Savane, en Deshaies. Arantza ha escogido un pollo amarillo supremo con salsa de cacahuete y miel y yo un tataki de pez rey con semillas de sésamo y emulsión de wasabi. Las idas y venidas de los peces nos entretienen la espera. Después cambiamos de playa, nos vamos a Anse de la Perle, donde el oleaje es tan fuerte como en Grande Anse.
    Procuramos estar de regreso en nuestro alojamiento antes de que anochezca, así que nos vamos. Al pasar junto a la playa de arena negra de Malandure vemos que todavía hay muchos coches al borde de la carretera. Hemos pasado muchas veces por aquí y nunca hemos parado porque el aparcamiento siempre está desbordado de coches, es de pago y la playa tampoco es muy grande. Este lugar es muy visitado por ser un punto de embarque para ver delfines y ballenas, tomar el barco Callypso de fondo transparente, para iniciar algún tour de buceo alrededor de los islotes Paloma o hacer un bautismo de buceo, alquilar un kayak, etc. Desde principios de la década de 1980, el sector de los islotes de las Palomas se llama Reserva Cousteau; aquí filmó parte de su película Le Monde du silence en la década de 1950. En 2004 se colocó un busto del famoso marinero a doce metros de profundidad, al pie de los islotes. Intuyo que tanta actividad no debe sentar bien al ecosistema de la reserva Cousteau, pero mientras algunos se llenen los bolsillos...
    Cuando llegamos aún queda muchísima gente en la playa, ya recogiendo las cosas. En Chez Loulouse comienza a tocar un grupo con tambores y otros instrumentos de percusión, el caso es crear un ambiente propicio para que los turistas se lo pasen bien mientras ven la puesta de sol y, lo más importante, que se tomen unas cuantas cervezas, cuantas más, mejor.

Playa de Malandure

    Nos marchamos cuando empiezan a caer unas gotas. Al llegar a nuestra alojamiento observamos que también aquí están de juerga; en la casa de al lado han puesto la música a tope de volumen, yo juraría que tienen un acuerdo entre todos los vecinos y cada día es uno diferente el que tiene licencia para reventar los tímpanos de los demás. No comprendo como nadie se queje de semejante volumen. Nos bañamos en la piscina y después preparamos una ensalada de patata, huevo, atún y cristofina cocida.

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