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República de Hungría 2019

14 de julio, Viena 25 de julio, Graz, Viena, Bratislava
15 de julio, Viena 26 de julio, Bratislava
16 de julio, Viena, Salzburgo 27 de julio, Bratislava
17 de julio, Salzburgo 28 de julio, Budapest
18 de julio, Salzburgo 29 de julio, Budapest
19 de julio, Innsbruck 30 de julio, Budapest
20 de julio, Innsbruck 31 de julio, Budapest
21 de julio, Mondsee, St. Wolfgang 1 de agosto, Budapest, Viena
22 de julio, Bach Ischl, Hallstatt 2 de agosto, Viena
23 de julio, Eisriesenwelt, Dachstein Krippenstein 3 de agosto, Viena
24 de julio, Graz Datos económicos

30 de julio, martes

    Al Castillo de Buda, reconvertido en Museo de Arte Húngaro, se sube mediante el pintoresco y vetusto funicular que parte de la plaza Adam Clark, o bien tomando el pequeño autobús azul número dieciséis. Si estás en buena forma o quieres quemar grasas, también puedes subir caminando por los jardines. Nosotros optamos por el funicular, aunque subimos apretados como sardinas en lata. Lo primero que vamos a visitar es la Magyar Nemzeti Galéria o Galería Nacional Magiar. Magiar es sinónimo de húngaro.
   El nombre "Buda" nada tiene que ver con el sabio que fundó el budismo; en realidad, no se sabe, quizá tenga relación con el probable fundador de este asentamiento, un tal Bleda, hermano de Atila, o tal vez venga de la palabra eslava "voda" que significa "agua", que viene de traducir el nombre romano de la ciudad, Aquincum.

Castillo de Buda o Palacio Real

El río Danubio y el castillo de Buda en Budapest.

    El primer castillo construido sobre esta colina se debe al rey Bela IV de Hungría, allá por 1244, aunque no fue su residencia habitual. Fue el rey Andrés III de Hungría (1265?-1301?) el primero que hizo del castillo su vivienda oficial; desde entonces, todos los reyes hicieron de él la sede de la corte real y cada nuevo soberano aportó sus mejoras. En 1541 lo conquistaron los otomanos y prácticamente lo destruyeron. En 1686 los Habsburgo expulsaron a los turcos y Hungría pasó a formar parte del imperio austrohúngaro. Los Habsburgo realizaron muchas obras de embellecimiento a través de los siglos. Este palacio fue el último reducto de los nazis durante los meses finales de la segunda guerra mundial; la artillería pesada rusa convirtió en ruinas el palacio y a la ciudad entera. El nuevo gobierno comunista húngaro reconstruyó el palacio y lo dedicó a museo e instituciones de gobierno. Ahora es la sede de la Galería Nacional Magiar y el Museo de Historia de Budapest. El Castillo de Buda es Patrimonio de la Humanidad desde 1987.

    Entramos en la Galería Nacional Magiar. ¿Qué encontramos aquí? Básicamente, pinturas y esculturas. La sección de pinturas está dividida en dos: las que van desde 1800 a 1945 y la llamada pintura contemporánea, de 1945 hasta el presente. La mayoría de las obras son de artistas magiares, pero también hay una sección internacional con obras de Monet, Cézanne, Pissarro, Tàpies, Chillida, etc. Si te interesa también el arte anterior a 1800, el Museo de Bellas Artes es el adecuado, en la Plaza de los Héroes, a cuatro kilómetros de aquí.
   Visitamos también la exposición temporal El movimiento surrealista: de Dalí a Magritte, organizada con la ayuda del Centro Pompidou de París, con abundantes explicaciones históricas sobre el movimiento y varios cuadros de nuestro querido Avida Dollars: Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de un pomelo un segundo antes de despertar, El burro podrido, Alucinación parcial: seis apariciones de Lenin sobre un piano, Mujer dormida invisible, caballo, león, y Objeto escatológico con función simbólica.
    Tras seis horas en el museo, salimos muy hambrientos y llenamos el buche en el primer sitio que vemos, el Budapest Terrace Cafe & Restaurant, justo al lado del museo. Como era de esperar, dado el enclave privilegiado y las magnificas vistas sobre Pest y el Danubio, el propietario no tiene que preocuparse demasiado por la calidad de la comida para obtener un buen rendimiento al negocio, así que el servicio es lento y lo mejor que se puede decir de la comida es que es comestible; y el precio elevado, claro.

Fuente del rey Matías

   En la pared norte del Castillo de Buda encontramos la Fuente de Matías el Justo, de 1904, es un grupo de esculturas fabricadas en aleación de plomo, que muestra al rey Matías Corvinus (1443-1490) de caza con sus perros. Abajo a la izquierda aparece el poeta Galeotto Marzio y a derecha la campesina Szep Ilonka, de quien la leyenda cuenta que se enamoró del rey sin saber que era el rey. Se dice que el pueblo le consideraba una persona justa, de ahí el sobrenombre de "el Justo", y que valoraba a las personas por sus cualidades más que por su linaje, aunque, por otra parte, mientras él se cultivaba con la poesía y los libros —dejo una de las mejores bibliotecas de Europa cuando murió—, arruinó a sus súbditos con impuestos para pagar sus guerras y su lujoso tren de vida. Creía firmemente, como todo el mundo en aquella época, que los movimientos de los planetas influían en el destino de las personas y de las naciones y nunca decidía nada sin antes consultar con su astrólogo personal. De Matías se decía que era más católico que el propio papa; hasta llegó a emitir monedas con la imagen de la Virgen María.
   

Escultura en recuerdo a los judíos asesinados en Budapest por los nazis.

    Otra visita obligada en Budapest es la instalación escultórica Zapatos a la orilla del Danubio, del escultor húngaro Gyula Pauer, situada entre el parlamento y el Puente de las Cadenas. La obra fue colocada en abril de 2005 y recuerda a las miles de personas asesinadas por el partido húngaro pro-nazi de la Cruz Flechada. Les ordenaron quitarse los zapatos y les dispararon aquí mismo para que sus cuerpos fueran arrastrados por el Danubio. Tommy Dick, superviviente del holocausto húngaro, da testimonio de los hechos en su libro Getting Out Alive.
    Cenamos en la tranquila terraza del restaurante italiano Da Mario, de bonísima relación calidad precio. Mi mujer pide una pizza capricciosa y una radler; yo, unos tagliatle a la boloñesa con un copa de tinto italiano. Compartimos una ensalada mixta y un tiramisú.

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