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República Eslovaca 2019

14 de julio, Viena 25 de julio, Graz, Viena, Bratislava
15 de julio, Viena 26 de julio, Bratislava
16 de julio, Viena, Salzburgo 27 de julio, Bratislava
17 de julio, Salzburgo 28 de julio, Budapest
18 de julio, Salzburgo 29 de julio, Budapest
19 de julio, Innsbruck 30 de julio, Budapest
20 de julio, Innsbruck 31 de julio, Budapest
21 de julio, Mondsee, St. Wolfgang 1 de agosto, Budapest, Viena
22 de julio, Bach Ischl, Hallstatt 2 de agosto, Viena
23 de julio, Eisriesenwelt, Dachstein Krippenstein 3 de agosto, Viena
24 de julio, Graz Datos económicos

27 de julio, sábado

    Hoy vamos a visitar el famoso castillo, el producto turístico más destacado de Bratislava. Aunque no dista más de kilómetro y medio del Marrol's Boutique decidimos ir en taxi, pero como el taxista que nos trajo al hotel nos cobró de más, está mañana nos hemos bajado la aplicación de Über y oye, funciona de maravilla: te da el precio del trayecto, apenas euro y medio, en cuánto tiempo llegará el taxi, el color y marca del coche y hasta el nombre de la taxista. En menos de cinco minutos aparece un Toyota Prius Hybrid que nos deja a la puerta del castillo y encima nos sale gratis porque tiene no sé qué descuento por ser la primera vez. Al llegar nos damos unas vueltas por los jardines. El cielo está negrísimo y en poco tiempo la vista de la ciudad desaparece por completo tras una cortina de agua memorable.
   
Castillo de Bratislava

    Los que habitaban este lugar hace 4500 años ya se dieron cuenta de que la colina era un lugar estupendo de vigilancia y defensa, y encima se hallaba a tiro de piedra de un suministro de agua infalible, el Danubio, así que construyeron un asentamiento en lo alto. Se cree que cuando llegaron los romanos incorporaron esta colina a su sistema de defensa, aunque realmente todavía no se han encontrado restos de edificaciones romanas. Este castillo ya se menciona en el año 907 en los Anales de Salzburgo (Annales Juvavenses maximi) a raíz de la gran batalla entre los húngaros y Baviera. En el transcurso de los siglos las construcciones se han ido sucediendo y mejorando: primero fue una fortificación de madera, luego una pequeña basílica, un palacio de piedra, etc.

Castillo de Bratislava

    Durante el reinado del rey Segismundo (1387-1437) se llevaron a cabo más edificaciones. A este rey le tocó reprimir a los husitas, un movimiento eclesiástico muy reivindicativo: además de la hostia se querían beber el vino, regresar a la pobreza y que se castigasen los pecados mortales con independencia del rango social o el pedigrí de la cuna del pecador. Estos husitas todavía existen y tienen su sede en Praga.
    Tras la muerte del rey húngaro Ladislav el Póstumo (1440-1457), la importancia del castillo disminuyó, pero cuando los otomanos conquistaron la capital de Hungría, Buda, en 1529, el rey húngaro huyó a Bratislava, la nombró capital de Hungría y así permaneció durante doscientos años. El castillo de Bratislava fue su residencia y sufrió una reconstrucción renacentista En 1629 sufrió una extensa reconstrucción en estilo barroco.
   Durante el reinado de María Teresa, el castillo se sometió a una extensa reconstrucción para aumentar su representatividad y comodidad ya que la reina húngara vivió en el castillo durante algún tiempo. Esta mujer fue una reina ilustrada bastante notable, ya que tuvo dieciséis hijos, hizo obligatorias las autopsias, creo el «Codex Theresianus» que defendía los derechos civiles, prohibió la quema de brujas, abolió la pena de muerte e impuso la educación obligatoria. El castillo también se convirtió en la sede del gobernador húngaro príncipe Alberto de Sajonia-Teschen. Cuando llegó al trono José II (1741-1790), hijo de María Teresa y de Francisco I, la corte se trasladó a Viena. con lo que el castillo perdió su uso como residencia representativa.
   En 1784, se instaló un seminario donde estudiaban frailes católicos. Uno de ellos fue Anton Bernolák, responsable del primer estándar de la lengua eslovaca. En 1802, el castillo se convirtió en cuartel del ejército y el descuido de un soldado provocó un incendio en 1811 que lo redujo a ruinas junto con los edificios colindantes. Aún así, lo poco aprovechable se utilizó como cuartel hasta el fin de la segunda guerra mundial.
   En 1953 se llevó a cabo una restauración con la idea de devolverlo al estado que tenía durante la época teresiana. Dentro hay unas fotografías que nos muestran el estado de ruina en que se encontraba el castillo. El castillo, ya como monumento cultural nacional, presenta exposiciones del Museo Nacional Eslovaco. Otra restauración integral del castillo tuvo lugar desde 2008 a 2014 que se hizo con fondos públicos y que trajo varios hallazgos arqueológicos interesantes sobre la historia del castillo y el antiguo asentamiento.

    Nos ha gustado mucho el museo del vidrio por los diseños tan originales y estrambóticos. Aquí dejo un pequeño resumen de las explicaciones que da el museo:

Museo del Vidrio del castillo de Bratislava

   Las primeras joyas y amuletos hechos de pasta de vidrio de colores se descubrieron en Egipto y pertenecen al IV milenio AEC. De Egipto se extendieron hacia Alejandría, Siria y Palestina y posteriormente a Italia, Galia y Renania. Los ejemplos más antiguos de la técnica del vidrio soplado se han hallado en la zona de Siria, hacia el siglo I AEC, y de ahí pasaron al Mediterráneo gracias a los romanos. En Bohemia ya se producían vidrios planos y huecos a mediados del siglo XIII y en Eslovaquia, la primera fábrica de vidrios surgió en 1350 en el pueblecito de Sklené Teplice. Durante el reinado de Matías Corvino (1443-1490) en Hungría se produjo un gran desarrollo de las artes y de la fabricación del vidrio. Su esposa Beatriz de Nápoles trajo muchos maestros del vidrio italianos a Eslovaquia. Entre los siglos XVII y XVIII aparecieron hasta sesenta y seis fábricas de vidrio, que se dedicaron fundamentalmente a la exportación.

Copas de la exposición del Museo del Vidrio

    La invención del cristal de Bohemia en el último tercio del siglo XVII tuvo tanto éxito comercial que logró desbancar al vidrio veneciano, sin embargo, los fabricantes eslovacos se mantuvieron fieles a la tradición italiana de fabricar vidrio decorado en caliente y enfocaron sus ventas al mercado nacional húngaro. Fue un fracaso, para finales de siglo XIX en Bohemia, Moravia y Silesia había alrededor de cien vidrieras, mientras que Eslovaquia contaba solo con veinte.
   La unión de Chequia y Eslovaquia en 1818, impuesta por los ganadores de la primera guerra mundial hundió a los vidrieros eslovacos porque su principal mercado de exportación era la Alta Hungría, convertida ahora en un país extranjero con barreras aduaneras. Para darnos una idea de la hecatombe: en 1921, en Bohemia, Moravia y Silesia trabajaban 110877 personas en las fábricas de vidrio, el 89,6 % en Bohemia, mientras que en Eslovaquia solamente 5.922 personas. Checoslovaquia, durante todo el período de entreguerras, fue el segundo mayor exportador europeo de vidrio, detrás de Alemania, con una cuarta parte del mercado mundial.
    El colapso de Wall Street en septiembre de 1929 golpeó con dureza las exportaciones de artículos de vidrio de Checoslovaquia que pasó de 14000 millones de coronas a tan solo 531 millones tres años después. La crisis duró básicamente hasta 1938, final de la Primera República, pero enseguida llegó la segunda guerra mundial que trajo la desaparición de muchas fábricas que ya no volvieron a abrir nunca más. Bajo el yugo soviético todas las vidrieras pasaron a ser propiedad del estado. El gobierno comunista prefirió apoyar la producción industrial de vidrio y solo a partir del XI Congreso del Partido Comunista de 1958 se le dio al vidrio artesanal la importancia que merecía.
    El comunismo cae en 1989 y en 1993 Checoslovaquia se desintegra en dos por petición de los políticos eslovacos. Las empresas se privatizan, pero a las vidrieras eslovacas no se les permite utilizar más la etiqueta "cristal de Bohemia". A pesar de la buena calidad de sus cristales, muchas vidrieras históricas tuvieron que cerrar.


   Es hora de cenar y no quiero marchar de Bratislava sin probar una comida típica, por ejemplo, el Bryndzové halušky que tiene queso de oveja y a mí me encanta. Escogemos un restaurante con buenas críticas en este plato que consiste en un revuelto de patata machacada con huevos y harina, después se pasa la masa por un colador de agujeros gruesos, se cuece, y se mezcla con una pasta de queso de oveja. Se presenta con unos trozos de bacón por encima. A mi mujer no le gusta el queso y se pide un filete de carne. El Bryndzové halušky es lo que parece en las fotos, una masa apelmazada de una contundencia inusitada. El problema es que no tiene un gran sabor, ni sabe a patata ni sabe a queso. Me levanto con una sensación de pesadez terrible. Menudo trabajo le espera a mi estómago para procesar esto. Probablemente siente mejor durante el frio invierno. Digo yo.

Un plato típico de Eslovaquia: Bryndzové halušky

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