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República de Birmania 2006

3 de diciembre, Yangón 11 de diciembre, Mandalay, Amarapura
4 de diciembre, Yangón 12 de diciembre, Bagán
5 de diciembre, Kyaing Tong 13 de diciembre, Nyaung U, Bagán
6 de diciembre, Tribus Enn, Wa y Palaung 14 de diciembre, Kyaiktiyo
7 de diciembre, Kyaing Tong, lago Inle 15 de diciembre, Kyaiktiyo, Yangón
8 de diciembre, Nan Pan, Ywama 16 de diciembre, Yangón
9 de diciembre, Pindaya, Mandalay Datos ecónomicos del viaje
10 de diciembre, Mingún, Mandalay

3 de diciembre, domingo

    ¿Myanmar o Birmania? Fue la dictadura militar quien cambió el nombre de Birmania (y de muchas ciudades y ríos) por el de Myanmar un año después del golpe militar de 1988. La justificación oficial fue que el nombre de Myanmar refleja mejor la diversidad étnica del país, ya que el grupo étnico mayoritario es el birmano y al llamar al país Birmania parece que se excluyeran al resto de etnias. Sin embargo, tanto la oposición democrática en el exilio como otros gobiernos que ejercen presión contra la dictadura se refieren siempre al país como Birmania y no como Myanmar, así que en este diario emplearé la palabra Birmania para no legitimar uno de los regímenes más brutales y despóticos del mundo.
    Aterrizamos de noche, a las seis y media de la tarde, a bordo de un avión de la Thai Airways. Los trámites en el pequeño aeropuerto de Yangón son mínimos y muy rápidos. Nos recibe Ko Yee, quien será nuestro guía durante toda la gira por Birmania; tiene treinta y siete años y aparenta diez menos, de prominente barriga, cara rechoncha y perenne sonrisa. Viste el tradicional pareo o longyi y es un tío salado que se desternilla a la menor ocasión y contagia su alegría a todo el mundo. Lleva catorce años como guía de habla inglesa y ahora está probando con el castellano porque, "cada día vienen más españoles". Cuando nos instruye en los aspectos culturales de su país pone semblante serio, cierra los ojos y es como si mentalmente estuviera leyendo su perorata. Hay que prestar mucha atención para entender su castellano, pero día a día notaremos como progresa en la pronunciación; demuestra verdadero interés por aprenderlo.
    Seguimos a Ko Yee hacia un Totoya Cresta muy aparente, un cochazo para lo que se ve por aquí. En Birmania circulan por la derecha, sin embargo, la mayor parte de los coches son de segunda mano y vienen de Japón, por tanto, con el volante a la derecha, ¡vaya lío!
    Para la cena de bienvenida Ko Yee nos conduce al Royal Thazin, un restaurante chino que incluye en su carta algún que otro plato birmano. En Birmania no es costumbre hablar mientras se come, uno debería concentrarse en los sabores y hacer como ellos, callar y comer, pero no lo podemos evitar y estamos seguros que nuestro guía sabe perdonar nuestra curiosidad, además, tenemos la suerte que le encanta charlar.
    Aunque Yangón sigue siendo el centro económico de Birmania, desde hace un año, la nueva capital es Naypyidaw, situada a medio camino entre Mandalay y Yangón. La situación de la nueva capital permite a los militares controlar mejor a las tribus "rebeldes" y además, sus lujosas mansiones y otros excesos pasan más desapercibidos.

El calendario birmano

   Preguntamos a Ko Yee por la fecha actual:
   —¿Es verdad que estáis en el 2550 después de Buda? ¿Es verdad que la semana tiene ocho días?
   —No, no: la religión mayoritaria de nuestro país es la budista pero el calendario lleva un desfase con el budista de 1181 años. Nuestro calendario deriva del budista, que toma como punto de partida el momento en que Siddharta se transforma en Buda, pero ha sido modificado muchas veces reduciendo años. Cada vez que los adivinadores de la corte decían al rey que una fecha no era propicia, el rey decretaba atrasar el calendario, a veces cientos de años; por fortuna esta costumbre ha dejado de practicarse. De todas formas, en 1885 adoptamos el calendario solar occidental para temas oficiales y de comercio; para todo lo demás, como religión, cuestiones sociales, familiares y fiestas, recurrimos a nuestro calendario lunar. Ahora estamos en el año 1368. En cuanto a la semana de ocho días... sí, es cierto, "su" miércoles lo dividimos en dos: miércoles hasta el mediodía y rahu, desde el mediodía hasta medianoche.
   Aquí damos mucha importancia al día de la semana en que nacemos, de hecho, la gente se llama don Miércoles, don Lunes, etc, y además tenemos varias formas de nombrar cada día de la semana, así, los que nacen en sábado pueden escoger entre Nu, Tun, New o Yin, los que nacen en lunes, entre Kyi, Khin, Kyaw o Kyin, etc. Todas las sílabas del nombre son elegidas, no heredadas, no tenemos apellidos.
    Los birmanos nos tomamos muy en serio las incompatibilidades entre nacidos en según qué día de la semana, así, los nacidos en jueves se llevan muy bien con los nacidos en martes y muy mal con los nacidos en sábado. Importante para buscar pareja o socio para tu negocio. Además, la astrología define nuestra personalidad: los nacidos en lunes son celosos; en martes, honestos; en miércoles, tienen prontos de mal genio; en rahu, peor genio aún; en jueves, son tranquilos; en viernes, habladores; en sábado, irascibles y buscapleitos; en domingo, tacaños. Nuestro calendario tradicional


    —¿Y esa manía de hacer preguntas que a los occidentales nos parecen tan descaradas por personales como: cuánto ganas, qué edad tienes, estás casado?
    —Esto guarda relación con el lenguaje; es vital para nosotros clasificar a la gente jerárquicamente para saber cómo tratarles: antes del nombre de cada persona empleamos una partícula que indica el tratamiento, por ejemplo, U indica que nos referimos a un hombre de igual o superior rango, Ko es una forma coloquial para referirse entre hombres del mismo rango, Maung es para designar a varones de inferior rango, como niños o jóvenes, Daw se emplea con todas las mujeres adultas y Ma es para hablar con mujeres de igual o inferior condición. Así, nuestro guía Ko Yee (Miércoles) es hijo de U San Swe (don Martes Swe) y de Daw Khin Khin (señora lunes lunes). Como veis, es vital para nosotros conocer ciertos datos personales para saber cómo trataros.
    ¿Y qué tal nuestra primera cena en Birmania en el Royal Thazin? Pues decente, tienen mucha influencia india y china, aunque no pica tanto como en India. Ko Yee ha pedido para nosotros un curry de pescado, curry de pollo, ensalada de berenjenas, una sopa de lentejas con pimienta negra y lo mejor de todo: pescado molido, fermentado y picante, que casa estupendamente con el arroz; como postre: sandía y papaya. Las cervezas se presentan en botellas de tamaño generoso, de sesenta centilitros.

    Continuamos hacia el hotel. Las calles son amplias y poco iluminadas; el tráfico, inexistente. A lo lejos se aprecia el resplandor dorado de la aguja de su venerada pagoda Schwedagon, orgullo del país y centro de peregrinación de los budistas therevadas.
    A los birmanos les encanta regalar, en todas las ciudades que visitemos nos obsequiarán con un presente. El regalo de bienvenida en Yangón es, ¡cómo no!, un longy, tubo cerrado de algodón de talla única que puede servir para ocultar nuestras carnes cuando entremos en los numerosos templos del país. Por cierto, ¿qué visten los birmanos bajo el longy? Como respuesta a mi pregunta, Ko Yee se levanta la falda hasta el trasero —convenientemente ladeado para evitar que mi mujer le vea— y... efectivamente, no lleva nada.
    Y del tiempo, ¿qué? Fabuloso. Por la noche refresca un poco pero solo durante las mañanas del lago Inle necesitaremos algo más que una camiseta de manga corta. Y olvidarse de ese calor pegajoso y húmedo del resto del año, esta es la mejor época para visitar Birmania, aunque reconozco que la época de lluvias también tiene su magia.
    Descansamos en el hotel Sedona, muy cerca del lago Inya.

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